Sin artimañas, se lanza a la maraña de redes este blog de lengua y literatura española... para poder refugiarnos, en tiempos de cólera, en un cuarto propio.

sábado, 14 de abril de 2018

PRETEXTO LXXIX: Textos para comentario de Crónica de una muerte anunciada

TEXTO A: 


Salieron por el portón de la porqueriza con los cuchillos sin envolver, perseguidos por el alboroto de los perros en los patios. Empezaba a aclarar. «No estaba lloviendo», recordaba Pablo Vicario. «Al contrario —recordaba Pedro—: había viento de mar y todavía las estrellas se podían contar con el dedo.» (Crónica de una muerte anunciada).


TEXTO B: 


Cinco minutos después, en efecto, volvió al Club Social con las alforjas enchapadas de plata, y puso sobre la mesa diez gavillas de billetes de a mil todavía con las bandas impresas del Banco del Estado. El viudo de Xius murió dos años después. «Se murió de eso ─decía el doctor Dionisio Iguarán─. Estaba más sano que nosotros, pero cuando lo auscultaba se le sentían borboritar las lágrimas dentro del corazón.»

TEXTO C:

Nadie conocía muy bien a Bayardo San Román, pero Santiago Nasar lo conocía bastante para saber que debajo de sus ínfulas mundanas estaba tan subordinado como cualquier otro a sus prejuicios de origen. De manera que su despreocupación consciente hubiera sido suicida. Además, cuando supo por fin en el último instante que los hermanos Vicario lo estaban esperando para matarlo, su reacción no fue de pánico, como tanto se ha dicho, sino que fue más bien el desconcierto de la inocencia

TEXTO D: 


Ella se demoró apenas el tiempo necesario para decir el nombre. Lo buscó en las tinieblas, lo encontró a primera vista entre los tantos y tantos nombres confundibles de este mundo y del otro, y lo dejó clavado en la pared con su dardo certero, como a una mariposa sin albedrío cuya sentencia estaba escrita desde siempre.”

---Santiago Nasar--dijo.



TEXTO E
 

Bayardo San Román no entró, sino que empujó con suavidad a su esposa hacia el interior de la casa, sin decir una palabra. Después besó a Pura Vicario en la mejilla y le habló con una voz de muy hondo desaliento, pero con mucha ternura. ―Gracias por todo, madre ―le dijo―. Usted es una santa.

 
Epígrafes Abau: 
 
Explica la técnica del realismo mágico en Crónica de una muerte anunciada y en el fragmento, que deberás localizar en la estructura interna de la obra.
Explica la técnica del perspectivismo en Crónica de una muerte anunciada y en el fragmento, que deberás localizar en la estructura interna de la obra.
Análisis de los personajes en Crónica de una muerte anunciada y en el fragmento, que deberás localizar en la estructura interna de la obra.
Análisis de los temas en Crónica de una muerte anunciada y en el fragmento, que deberás localizar en la estructura interna de la obra.


T


Texto 1 


El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. «Siempre soñaba con árboles», me dijo Plácida Linero, su madre, evocando 27 años después los pormenores de aquel lunes ingrato. «La semana anterior había soñado que iba solo en un avión de papel de estaño que volaba sin tropezar por entre los almendros», me dijo. Tenía una reputación muy bien ganada de interprete certera de los sueños ajenos, siempre que se los contaran en ayunas, pero no había advertido ningún augurio aciago en esos dos sueños de su hijo, ni en los otros sueños con árboles que él le había contado en las mañanas que precedieron a su muerte. Tampoco Santiago Nasar reconoció el presagio. Había dormido poco y mal, sin quitarse la ropa, y despertó con dolor de cabeza y con un sedimento de estribo de cobre en el paladar, y los interpretó como estragos naturales de la parranda de bodas que se había prolongado hasta después de la media noche. Más aún: las muchas personas que encontró desde que salió de su casa a las 6.05 hasta que fue destazado como un cerdo una hora después, lo recordaban un poco soñoliento pero de buen humor, y a todos les comentó de un modo casual que era un día muy hermoso. Nadie estaba seguro de si se refería al estado del tiempo. Muchos coincidían en el recuerdo de que era una mañana radiante con una brisa de mar que llegaba a través de los platanales, como era de pensar que lo fuera en un buen febrero de aquella época. Pero la mayoría estaba de acuerdo en que era un tiempo fúnebre, con un cielo turbio y bajo y un denso olor de aguas dormidas, y que en el instante de la desgracia estaba cayendo una llovizna menuda como la que había visto Santiago Nasar en el bosque del sueño. Yo estaba reponiéndome de la parranda de la boda en el regazo apostólico de María Alejandrina Cervantes, y apenas si desperté con el alboroto de las campanas tocando a rebato, porque pensé que las habían soltado en honor del obispo. 


TEXTO 2


   Apenas aparecí en el vano de la puerta me confundió con el recuerdo de Santiago Nasar. «Ahí estaba», me dijo. «Tenía el vestido de lino blanco lavado con agua sola, porque era de piel tan delicada que no soportaba el ruido del almidón.» Estuvo un largo rato sentada en la hamaca, masticando pepas de cardamina, hasta que se le pasó la ilusión de que el hijo había vuelto. Entonces suspiró: «Fue el hombre de mi vida.»         Yo lo vi en su memoria. Había cumplido 21 años la última semana de enero, y era esbelto y pálido, y tenía los párpados árabes y los cabellos rizados de su padre. Era el hijo único de un matrimonio de conveniencia que no tuvo un solo instante de felicidad, pero él parecía feliz con su padre hasta que éste murió de repente, tres años antes, y siguió pareciéndolo con la madre solitaria hasta el lunes de su muerte. De ella heredó el instinto. De su padre aprendió desde muy niño el dominio de las armas de fuego, el amor por los caballos y la maestranza de las aves de presas altas, pero de él aprendió también las buenas artes del valor y la prudencia. Hablaban en árabe entre ellos, pero no delante de Plácida Linero para que no se sintiera excluida. 
Nunca se les vio armados en el pueblo, y la única vez que trajeron sus halcones amaestrados fue para hacer una demostración de altanería en un bazar de caridad. La muerte de su padre lo había forzado a abandonar los estudios al término de la escuela secundaria, para hacerse cargo de la hacienda familiar. Por sus méritos propios, Santiago Nasar era alegre y pacífico, y de corazón fácil.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, Crónica de una muerte anunciada

Modelo de análisis del texto- Forma ( F) y contenido ( C): 


(i) Estructura INTERNA (División del texto en partes de acuerdo con su contenido). F
(ii) Identificación del tema y subtemas. Que aparezcan específicamente en el fragmento: las casualidades, los sueños… C
(iii) Figura del narrador. Técnica del narrador. Recursos estilísticos: ironía, humor… y su interpretación.  F
(iv) Tipo de fragmento: Narración, descripción, diálogo…Características lingüísticas. Valor de la descripción y la narración. Tipos de descripción. F
(v) Personajes; definir a los que aparecen en el fragmento y citar brevemente, por relaciones, a los que no aparecen pero son fundamentales. Valor simbólico o real de sus nombres. C
(vi) Analizar sus registros lingüísticos e interpretarlos. Analizar los rasgos estilísticos de sus respectivos discursos: los propios del discurso directo (exclamaciones, interrogaciones directas, juego de preguntas y respuestas, elisiones…); los de cada personaje: registros lingüísticos (coloquiales, propios del lugar…) y su interpretación; recursos estilísticos usados: ironía, humor, hipérboles, comparaciones, metáforas, para reforzar o realzar ideas. El suspense. F
(vii) Multiperspectivismo como forma de construcción de la novela: ¿búsqueda de la objetividad? F
(viii) Análisis de los distintos tiempos de la novela: antecedentes – parranda – mañana del asesinato…F
(ix) Análisis de los referentes espaciales: localidades, morfología de las mismas, las casas… C
 (x) Análisis del realismo mágico, lo sobrenatural, lo extraño, la desmesura.C

Anexos: 


https://spitaletta.wordpress.com/2015/11/29/las-tripas-agoreras-de-santiago-nasar/

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