“Os sentimentos que mais doem, as emoções que mais pungem, são os que são absurdos – a ânsia de coisas impossíveis, precisamente porque são impossíveis, a saudade do que nunca houve, o desejo do que poderia ter sido, a mágoa de não ser outro, a insatisfação da existência do mundo.”
“Há qualquer coisa de longínquo em mim neste momento. Estou de fato à varanda da vida, mas não é bem desta vida. (...) Sou todo eu uma vaga saudade, nem do passado, nem do futuro: sou uma saudade do presente, anônima, prolixa e incompreendida.”
1.- EL ESPEJO MÁGICO ( COLECCIÓN DE CUATRO CAPRICHOS DE GOYA) : Relaciona estas pinturas de Goya con la obra de Valle- Inclán, Luces de Bohemia y concretamente, con la archicélebre escena de Max Estrella y Latino de Hispalis en el callejón del Gato.
2.- La Hija Del Capitán: ESPERPENTO DE VALLE
La hija del capitán es un esperpento que fue retirado de circulación por la dirección General de seguridad en época del general Primo de Rivera, quien metió preso a don Ramón María del Valle Inclán en 1929, llamándolo “eximio escritor y extravagante ciudadano”.
La siguiente obra que traemos a escena es Picnic , una obra de Fernando Arrabal de los años 50. La obra transcurre en un frente de guerra aunque como veréis, en medio de bombas y disparos, la situación nos va a parecer muy simpática porque los padres del soldado protagonista acuden a celebrar un pic-nic dominical con él, trayendo bolsa nevera, cámara de fotos y aparato de música como si un día de playa se tratase.
¡Hasta acaban compartiendo comida y baile con uno de los soldados adversarios!.
Todo parece absurdo y a lo mejor lo es pero ya sabéis que los locos dicen las verdades y esta obra contiene una muy grande.
¿Será como Historia de una escalera donde al final se abría un rayo de esperanza o por el contrario, no habrá ninguna luz para estos personajes de gran inocencia e inmensa ternura?
En fin, como se decía en aquel concurso, “ hasta aquí puedo leer”....os dejo con Picnic, tres escenas representativas y como en la obra anterior, os presento a los personajes:
Zapo: Un soldado que le obligan a ir a la guerra. Está representado por Lucía Fernández
Zepo: Un soldado enemigo. Está representado por Adela Carril.
Sr. Tepán: El padre de Zapo. Está representado por Damián Brañas.
Sra. Tepán: La madre de Zapo, como todas las madres, un poco mandona y un poco preocupada. Está representado por Zenaida Valentín.
Los dos camilleros: Están representados por Daniel Varela y José Manuel Balado
1.- INVENTO CIENTÍFICO DE LA ÉPOCA PARA MEJORAR LA CONCENTRACIÓN:
The Isolator is a bizarre helmet invented in 1925 that encourages focus and concentration by rendering the wearer deaf, piping them full of oxygen, and limiting their vision to a tiny horizontal slit. The Isolator was invented by Hugo Gernsback, editor of Science and Invention magazine, member of “The American Physical Society,” and one of the pioneers of science fiction.
La historia transcurre en Macondo, un pueblo creado e imaginado por Gabriel García Márquez. Es aquí donde suceden los hechos que si bien se apoyan en hechos reales se transforma en ideal por la fantasía del autor, donde todo es posible: seres más que centenarios, lluvias que duran más de cuatro años, apariciones y diálogos con muertos, alfombra que vuelan, etc.
En sus comienzos, Macondo, era un “mundo ideal”, un paraíso.
“Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y caña brava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos”.
“En pocos años, Macondo fue la aldea más ordenada y laboriosa que cualquiera de las conocidas hasta entonces por sus 300 habitantes. Era de verdad una aldea feliz, donde nadie era mayor de treinta años y donde nadie había muerto”.
Pero en el transcurso de la historia este mundo de realidades mágicas se ve afectado cuando entra “el mal” en Macondo, las guerras civiles, la fiebre del banano, la llegada de gente de distintos lugares a raíz de la empresa bananera, el odio político, pobreza, las matanzas, las sequías, la llegada del ferrocarril, lo que solo trae desgracias y muertes. Así, lo imaginario y lo real se enlazan con la historia de Colombia y con los males que afecta a toda Latinoamérica. Para terminar con el exterminio total de la aldea Macondo.
“Macondo estaba en ruinas. En los pantanos de las calles quedaban muebles despedazados, esqueletos de animales cubiertos de lirios colorados, últimos recuerdos de las hordas de advenedizos que se fugaron de Macondo tan atolondradamente como habían llegado”.
“Macondo era ya un pavoroso remolino de polvo y escombros”.
En Macondo no se puede distinguir entre la realidad y la irrealidad, Macondo es un territorio mágico, donde cualquier cosa puede pasar por otra. Lo maravilloso convive con lo cotidiano y a través de un lenguaje evocador y preciso, es posible hacer vivir lo inverosímil. La construcción imaginaria tiene sus raíces profundas en la realidad americana.
Observa un ejemplo concreto de la fusión aparentemente normal del componente sobrenatural en la realidad cotidiana en un fragmento de Cien años de soledad. Observa, también, algunas hiperboles desmesuradas para caracterizar a la chica Remedios la bella en el mismo fragmento: "A pesar de que el coronel Aureliano Buendía seguía creyendo y repitiendo que Remedios, la bella, era en realidad el ser más lúcido que había conocido jamás, y que lo demostraba a cada momento con su asombrosa habilidad para burlarse de todos, la abandonaron a la buena de Dios. Remedios, la bella, se quedó vagando por el desierto de la soledad, sin cruces a cuestas, madurándose en sus sueños sin pesadillas, en sus baños interminables, en sus comidas sin horarios, en sus hondos y prolongados silencios sin recuerdos, hasta una tarde de marzo en que Fernanda quiso doblar en el jardín sus sábanas de bramante, y pidió ayuda a las mujeres de la casa. Apenas habían empezado, cuando Amaranta advirtió que Remedios, la bella, estaba transparentada por una palidez intensa.
-¿Te sientes mal? -le preguntó.
Remedios, la bella, que tenía agarrada la sábana por el otro extremo, hizo una sonrisa de lástima.
-Al contrario -dijo-, nunca me he sentido mejor.
Acabó de decirlo, cuando Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerinas y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria..."
Por último, verifica también otros ejemplos de hipérboles o exageraciones propias de la técnica del Realismo mágico en Cien Años de Soledad en lo que refierea la descripción de los personajes más relevantes que intervienen en la trama: José Arcadio Buendía: "conservaba su fuerza descomunal, que le permitía derribar un caballo agarrándolo por las orejas", "no supo en qué momento se le subió a las manos la fuerza juvenil con que derribaba un caballo", "necesitaron diez hombres para tumbarlo, catorce para amarrarlo, veinte para arrastrarlo hasta el castaño del patio". Respecto al Coronel Arcadio Buendía: "promovió treinta y dos guerras y las perdió todas. Tuvo diecisiete hijos varones de diecisietes mujeres distintas, que fueron exterminados en una sola noche. Escapó a catorce atentados, a setenta y tres emboscadas y a un pelotón de fusilamiento", "Se disparó un solo tiro de pistola en el pecho y el proyectil le salió por la espalda sin lastimar ningún centro vital". Cuando José Arcadio Buendía manda a través de un mensajero su descubrimiento: "...al cuidado de un mensajero que atravesó la sierra, se extravió en pantanos desmesurados, remontó ríos tormentosos y estuvo a punto de perecer bajo el azote de las fieras, la desesperación y la peste, antes de conseguir una ruta de enlace con las mulas del correo". En cuanto a Melquíades: "Sobrevivió a la pelagra en Persia, al escorbuto en el archipiélago de Malasia, a la lepra en Alejandría, al beriberi en el Japón, a la peste bubónica en Madagascar, al terremoto de Sicilia y a un naufragio multitudinario en el estrecho de Magallanes"
Melquíades es uno de los gitanos que visita Macondo cada año en el mes
de marzo, trayendo elementos de diversos lugares del mundo y vende a
muchos nuevos inventos, incluyendo dos imanes (José Arcadio piensa
hacerse millonario creyendo que atraerían el oro), una lupa gigantesca
(José Arcadio Buendía piensa usarla como un arma de guerra iniciando así
la era de las guerras solares) y un laboratorio de alquimia entablando
una gran amistad con él. Más tarde, los gitanos reportan que Melquíades
muere en Singapur tras una epidemia, pero repentinamente regresa a vivir
con la familia Buendía (porque según él "no soportaba la soledad de la
muerte"), esto lo llevaría a volver de la muerte. Escribe unos
pergaminos en los que predice la historia de la familia Buendía, los
cuales son traducidos por Aureliano Babilonia mucho tiempo después.
También es quien rescata al pueblo de la enfermedad del insomnio con una
especie de líquido, contagiada en Macondo por Rebeca. Este personaje
está claramente inspirado en el personaje de Septimus Warren Smith de la
novela de Virginia Woolf, Mrs. Dalloway. ¿Te atreves tú a encontrar ejemplos en Crónica?